{"id":1354445,"date":"2026-03-20T06:50:00","date_gmt":"2026-03-20T11:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/morningoverview.com\/?p=1354445"},"modified":"2026-03-21T16:12:57","modified_gmt":"2026-03-21T21:12:57","slug":"estudio-el-cambio-climatico-podria-afectar-la-duracion-del-dia-mas-que-la-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/estudio-el-cambio-climatico-podria-afectar-la-duracion-del-dia-mas-que-la-luna\/","title":{"rendered":"Estudio: el cambio clim\u00e1tico podr\u00eda afectar la duraci\u00f3n del d\u00eda m\u00e1s que la Luna"},"content":{"rendered":"<p>Un estudio revisado por pares publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) concluye que el cambio clim\u00e1tico est\u00e1 alargando ahora los d\u00edas de la Tierra a un ritmo que pronto podr\u00eda superar el efecto de frenado debida a la gravedad de la Luna. La investigaci\u00f3n rastrea c\u00f3mo el deshielo polar y el desplazamiento de masas de agua han acelerado la desaceleraci\u00f3n rotacional del planeta desde el cambio de siglo, con proyecciones que muestran que la tendencia podr\u00eda igualar o superar la fricci\u00f3n de las mareas lunares hacia 2100 en un escenario de altas emisiones. El hallazgo replantea una fuerza durante mucho tiempo considerada puramente astron\u00f3mica como una cada vez m\u00e1s modelada por la actividad humana.<\/p>\n<h2>C\u00f3mo el derretimiento del hielo ralentiza la rotaci\u00f3n de la Tierra<\/h2>\n<p>La f\u00edsica b\u00e1sica es sencilla. Cuando el hielo en los polos se derrite y fluye hacia el ecuador como agua l\u00edquida, redistribuye masa alej\u00e1ndola del eje de rotaci\u00f3n de la Tierra. El efecto es el mismo que cuando una patinadora art\u00edstica extiende los brazos durante un giro: la rotaci\u00f3n se ralentiza. Entre 1900 y 2000, este alargamiento del d\u00eda impulsado por el clima vari\u00f3 entre <a href=\"https:\/\/pmc.ncbi.nlm.nih.gov\/articles\/PMC11287281\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aproximadamente 0,3 y 1,0 milisegundos por siglo<\/a>, una se\u00f1al modesta frente al trasfondo de otros procesos geof\u00edsicos. Desde 2000, a medida que la p\u00e9rdida de hielo en Groenlandia y la Ant\u00e1rtida se ha acelerado, esa tasa ha saltado a 1,33 \u00b1 0,03 milisegundos por siglo, seg\u00fan el mismo estudio de PNAS.<\/p>\n<p>Esa aceleraci\u00f3n importa porque se est\u00e1 acercando a un referente que ha gobernado la duraci\u00f3n del d\u00eda durante miles de millones de a\u00f1os. La fricci\u00f3n de las mareas de la Luna, que gradualmente frena a la Tierra al arrastrar los oc\u00e9anos y el cuerpo s\u00f3lido, a\u00f1ade aproximadamente <a href=\"https:\/\/www.jpl.nasa.gov\/news\/nasa-funded-studies-explain-how-climate-is-changing-earths-rotation\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">2,4 milisegundos por siglo<\/a> a la duraci\u00f3n del d\u00eda. Durante la mayor parte de la historia humana, ning\u00fan otro proceso se acercaba a rivalizar con esa cifra. La nueva investigaci\u00f3n muestra que el cambio clim\u00e1tico podr\u00eda hacerlo en pocas d\u00e9cadas, haciendo que la influencia humana sobre la rotaci\u00f3n de la Tierra sea comparable a la de su \u00fanico sat\u00e9lite natural.<\/p>\n<h2>Proyecciones que rivalizan con la Luna<\/h2>\n<p>Bajo un escenario de altas emisiones, el art\u00edculo de PNAS proyecta que el alargamiento del d\u00eda impulsado por el clima llegar\u00e1 a aproximadamente 2,62 \u00b1 0,79 milisegundos por siglo hacia 2100. Esa estimaci\u00f3n central supera la contribuci\u00f3n de 2,4 milisegundos de la Luna, lo que significa que el calentamiento causado por el ser humano se convertir\u00eda en la fuerza dominante que redefine cu\u00e1nto dura un d\u00eda. La proyecci\u00f3n no es una certeza; depende de la trayectoria de las emisiones de gases de efecto invernadero, la estabilidad de las capas de hielo y la respuesta de los oc\u00e9anos y las aguas subterr\u00e1neas. El rango de incertidumbre refleja esas inc\u00f3gnitas, pero aun su l\u00edmite inferior \u2014unos 1,8 milisegundos por siglo\u2014 marcar\u00eda una desviaci\u00f3n profunda respecto a la l\u00ednea base del siglo XX.<\/p>\n<p>Investigadores de la Universidad de Viena y del ETH Z\u00farich han descrito la tasa actual de 1,33 milisegundos por siglo como algo sin precedentes en los \u00faltimos 3,6 millones de a\u00f1os, bas\u00e1ndose en comparaciones entre observaciones modernas y reconstrucciones paleoclim\u00e1ticas. Ese contexto geol\u00f3gico agudiza las implicaciones: el planeta no hab\u00eda experimentado este ritmo de cambio rotacional desde mucho antes de la existencia del ser humano moderno. Un an\u00e1lisis separado de la din\u00e1mica rotacional, archivado en <a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/39008671\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">bases de datos biom\u00e9dicas y de ciencias de la Tierra<\/a>, enfatiza que la aceleraci\u00f3n actual est\u00e1 estrechamente vinculada al calentamiento antropog\u00e9nico m\u00e1s que a ciclos naturales lentos.<\/p>\n<p>Para explorar estas tendencias en detalle, el equipo de PNAS se bas\u00f3 en un cuerpo m\u00e1s amplio de trabajo geof\u00edsico, incluyendo un informe t\u00e9cnico sobre el <a href=\"https:\/\/airbornescience.nasa.gov\/mms\/content\/The_increasingly_dominant_role_of_climate_change_on_length_of_day_variations\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">papel cada vez m\u00e1s dominante del cambio clim\u00e1tico<\/a> en las variaciones de la duraci\u00f3n del d\u00eda. Ese an\u00e1lisis integra gravimetr\u00eda satelital, observaciones del nivel del mar y modelos de la Tierra s\u00f3lida para mostrar c\u00f3mo los impactos clim\u00e1ticos est\u00e1n superando a los procesos internos en la configuraci\u00f3n de la rotaci\u00f3n de la Tierra. En conjunto, estos estudios convergen en la misma conclusi\u00f3n: a medida que aumentan las emisiones, la se\u00f1al clim\u00e1tica en los datos rotacionales se vuelve m\u00e1s clara, m\u00e1s fuerte y m\u00e1s dif\u00edcil de descartar como ruido de fondo.<\/p>\n<h2>Evidencia satelital de GRACE<\/h2>\n<p>Las conclusiones m\u00e1s recientes se apoyan en gran medida en datos observacionales de la misi\u00f3n Gravity Recovery and Climate Experiment de la NASA, conocida como GRACE. Desde 2003, esta misi\u00f3n de sat\u00e9lites gemelos ha medido peque\u00f1as variaciones en el campo gravitatorio de la Tierra para rastrear c\u00f3mo se mueve la masa a trav\u00e9s de la superficie del planeta, desde el encogimiento de las capas de hielo hasta los cambios en las reservas de aguas subterr\u00e1neas. Las <a href=\"https:\/\/grace.jpl.nasa.gov\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">mediciones basadas en la gravedad<\/a> resultantes proporcionan la columna vertebral emp\u00edrica para conectar la p\u00e9rdida de hielo con cambios en el momento de inercia de la Tierra y, por extensi\u00f3n, con su velocidad de rotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n sucesora, GRACE Follow-On, ha extendido esas observaciones, ofreciendo un registro continuo de dos d\u00e9cadas sobre la redistribuci\u00f3n de masa. Sin estos datos, atribuir la se\u00f1al rotacional espec\u00edficamente a procesos impulsados por el clima, en lugar de a la din\u00e1mica del interior profundo de la Tierra o a fluctuaciones aleatorias, ser\u00eda mucho m\u00e1s dif\u00edcil. En su lugar, los cient\u00edficos pueden ahora correlacionar cambios a\u00f1o a a\u00f1o en la duraci\u00f3n del d\u00eda con la p\u00e9rdida de masa observada en Groenlandia, la Ant\u00e1rtida y glaciares de monta\u00f1a, as\u00ed como con grandes cambios en el almacenamiento de agua terrestre causados por sequ\u00edas, inundaciones y extracci\u00f3n de aguas subterr\u00e1neas.<\/p>\n<p>Esas correlaciones muestran que a medida que m\u00e1s masa se mueve hacia el ecuador (ya sea como agua de deshielo que entra en los oc\u00e9anos o como agua redistribuida a trav\u00e9s de los continentes), la rotaci\u00f3n de la Tierra se ralentiza de forma medible. Por el contrario, episodios en los que la masa se desplaza hacia los polos o se almacena en capas m\u00e1s altas pueden acelerar ligeramente la rotaci\u00f3n. En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, la tendencia neta proveniente del hielo y el agua ha sido claramente hacia una rotaci\u00f3n m\u00e1s lenta y d\u00edas m\u00e1s largos.<\/p>\n<h2>El movimiento polar cuenta una historia paralela<\/h2>\n<p>La duraci\u00f3n del d\u00eda no es la \u00fanica propiedad rotacional que se est\u00e1 transformando. Un estudio complementario publicado en Nature Geoscience analiz\u00f3 un registro de 120 a\u00f1os del movimiento polar, el lento bamboleo del eje de rotaci\u00f3n de la Tierra respecto a su superficie. Esa investigaci\u00f3n atribuy\u00f3 gran parte de la variabilidad interanual y multidecadal en la posici\u00f3n del eje a la <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">redistribuci\u00f3n de masa en la superficie<\/a> por el deshielo y los cambios en el almacenamiento de agua terrestre, al tiempo que cuantific\u00f3 las contribuciones del manto y el n\u00facleo.<\/p>\n<p>La NASA resumi\u00f3 ambos art\u00edculos en conjunto, se\u00f1alando que los cient\u00edficos examinaron el movimiento polar a lo largo de 12 d\u00e9cadas y encontraron que casi todas las oscilaciones peri\u00f3dicas en la posici\u00f3n del eje pod\u00edan explicarse por procesos relacionados con el clima. El mismo deshielo que ralentiza la rotaci\u00f3n de la Tierra tambi\u00e9n empuja el eje, desplazando sutilmente la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de los polos cent\u00edmetros o metros con el tiempo. Estos desplazamientos no amenazan la navegaci\u00f3n cotidiana, pero subrayan lo estrechamente vinculados que est\u00e1n el clima de la Tierra, los oc\u00e9anos y el interior profundo con su comportamiento rotacional.<\/p>\n<p>Para manejar la creciente complejidad de estos conjuntos de datos, algunos investigadores recurren a herramientas y perfiles personalizados dentro de grandes repositorios cient\u00edficos, como <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/myncbi\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">cuentas de investigaci\u00f3n curadas<\/a> que rastrean publicaciones y productos de datos en geof\u00edsica, ciencia clim\u00e1tica y disciplinas relacionadas. La naturaleza interdisciplinaria del trabajo, que combina geodesia satelital, oceanograf\u00eda, glaciolog\u00eda y cronometraje, refleja la amplitud de sistemas que ahora responden al calentamiento inducido por el ser humano.<\/p>\n<h2>Por qu\u00e9 importan los milisegundos<\/h2>\n<p>Una fracci\u00f3n de milisegundo suena trivial. No es perceptible para nadie que mire un reloj y no tiene repercusiones directas en las rutinas diarias. Pero la infraestructura moderna depende de una precisi\u00f3n en la medici\u00f3n del tiempo que opera a escalas muy inferiores a la percepci\u00f3n humana. Los sat\u00e9lites GPS, las redes de telecomunicaciones y los sistemas de negociaci\u00f3n financiera se sincronizan con relojes at\u00f3micos que tienen en cuenta la velocidad de rotaci\u00f3n de la Tierra. Cuando esa velocidad cambia, aunque sea en cantidades muy peque\u00f1as, los ajustes necesarios para mantener esos sistemas precisos se vuelven m\u00e1s frecuentes y m\u00e1s complejos.<\/p>\n<p>El ejemplo m\u00e1s visible es el segundo intercalar, una correcci\u00f3n ocasional de un segundo a\u00f1adida al Tiempo Universal Coordinado (UTC) para mantener los relojes at\u00f3micos alineados con la rotaci\u00f3n real de la Tierra. Hist\u00f3ricamente, se han necesitado segundos intercalares porque la Tierra, en promedio, rota algo m\u00e1s despacio que el tiempo uniforme mantenido por los relojes at\u00f3micos. Si el cambio clim\u00e1tico sigue alargando el d\u00eda m\u00e1s r\u00e1pidamente, podr\u00eda alterar la frecuencia con que se requieren tales correcciones, complicando los esfuerzos por mantener un est\u00e1ndar de tiempo global estable.<\/p>\n<p>Ingenieros y organismos de normalizaci\u00f3n ya debaten si eliminar los segundos intercalares debido a los desaf\u00edos que plantean para el software, la navegaci\u00f3n y la infraestructura cr\u00edtica. Una aceleraci\u00f3n en el alargamiento del d\u00eda impulsada por el clima a\u00f1adir\u00eda otra capa de incertidumbre a esas discusiones. No har\u00eda que los relojes fallen de repente, pero obligar\u00eda a recalibraciones m\u00e1s frecuentes de la relaci\u00f3n entre el tiempo at\u00f3mico y la rotaci\u00f3n de la Tierra, con implicaciones para cualquier sistema que dependa de una sincronizaci\u00f3n ultra precisa.<\/p>\n<h2>Una retroalimentaci\u00f3n planetaria que podemos medir<\/h2>\n<p>La imagen emergente es que el cambio clim\u00e1tico ya no se limita a alterar temperaturas, niveles del mar y extremos meteorol\u00f3gicos; ahora est\u00e1 remodelando de forma mensurable los par\u00e1metros b\u00e1sicos de la rotaci\u00f3n de la Tierra. Lo que una vez fue una contienda lenta y predecible entre el planeta y la Luna ha ganado un nuevo participante: la civilizaci\u00f3n humana. Al quemar combustibles f\u00f3siles y derretir capas de hielo, la humanidad est\u00e1 moviendo suficiente masa en la superficie como para cambiar la velocidad a la que gira el mundo.<\/p>\n<p>Para la mayor\u00eda de las personas, las consecuencias seguir\u00e1n siendo abstractas, un recordatorio de que la crisis clim\u00e1tica alcanza dominios que antes se consideraban inmutables. Para los cient\u00edficos, sin embargo, la rotaci\u00f3n de la Tierra se est\u00e1 convirtiendo en un diagn\u00f3stico sensible del cambio planetario, uno que integra se\u00f1ales de hielo, oc\u00e9anos y la Tierra s\u00f3lida en una sola cantidad precisamente medible. A medida que se alarguen los registros observacionales y mejoren los modelos, la duraci\u00f3n del d\u00eda podr\u00eda convertirse en otro signo vital de un mundo que se calienta, reflejando no solo la atracci\u00f3n de la Luna sino la suma de las decisiones humanas sobre el planeta de abajo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un estudio revisado por pares publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) concluye que el cambio clim\u00e1tico est\u00e1 alargando ahora los d\u00edas de la Tierra a un ritmo que pronto podr\u00eda superar el efecto de frenado debida a la gravedad de la Luna. La investigaci\u00f3n rastrea c\u00f3mo el deshielo polar y el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1353278,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[287],"tags":[],"class_list":["post-1354445","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sistemas-espaciales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1354445","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1354445"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1354445\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1354464,"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1354445\/revisions\/1354464"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1353278"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1354445"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1354445"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/morningoverview.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1354445"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}