El presidente Donald Trump volvió a plantear la posibilidad de que Estados Unidos “tome” Cuba, esta vez cuando la isla se tambalea por un colapso total de su sistema eléctrico. Sus comentarios se producen mientras Cuba lucha por restablecer la energía y la campaña de presión de Washington contra La Habana se endurece en medidas de emergencia formales y conversaciones sobre el cambio de régimen.
La colisión entre un apagón a nivel nacional, llamados abiertos a nuevos líderes cubanos y la conversación sobre una “toma amistosa” ha llevado un estancamiento de larga data a una fase mucho más volátil, con advertencias sobre los riesgos tanto de las autoridades cubanas como de legisladores estadounidenses.
El apagón sume a Cuba en una crisis
Cuba experimentó un colapso del 100 por ciento de su sistema eléctrico el 16 de marzo tras una “desconexión total” anunciada por la empresa estatal Unión Eléctrica, según informes que citan la declaración de la compañía sobre la falla de la red nacional. La empresa describió un apagón completo que dejó a la isla a oscuras y perturbó los servicios básicos.
Un día después, Cuba solo recuperaba la electricidad de forma lenta, con el suministro volviendo de manera desigual por todo el país mientras las cuadrillas de reparación trataban de reiniciar la generación y la transmisión, según relatos del esfuerzo de restauración que describen un sistema frágil y sobrecargado. Esos informes dicen que el apagón agravó una crisis energética ya profunda.
Un relato institucional separado describió el evento como un apagón en toda la isla que golpeó a Cuba mientras lidiaba con una creciente escasez de energía, citando al Ministerio de Energía y Minas que decía que hubo una “desconexión completa” del sistema eléctrico. La descripción del ministerio coincide con el lenguaje de “desconexión total” de Unión Eléctrica.
La Embajada de Estados Unidos en La Habana informó a los estadounidenses que hubo una desconexión de la red nacional a la 1:54 p. m. hora local el 16 de marzo que resultó en una pérdida total de energía, según una alerta de seguridad que instó a las personas en Cuba a prepararse para una interrupción significativa. Esa alerta de la Embajada en Cuba enmarcó el apagón como una preocupación de seguridad y protección a nivel nacional.
La charla de toma de Trump pasa de la teoría a la crisis
El lenguaje de Trump sobre “tomar” Cuba no empezó con el apagón. Semanas antes, públicamente planteó la idea de una “toma amistosa de Cuba” tras lo que describió como conversaciones con La Habana, según un relato institucional que dice que pronunció esa frase en febrero y la enmarcó como parte de una apertura diplomática. Ese mismo informe dice que Trump afirmó que el senador Marco Rubio estaba en conversaciones con líderes cubanos sobre el futuro de la isla.
El 16 de marzo, mientras se desarrollaba el apagón, Trump dijo que pensaba que tendría el “honor” de “tomar Cuba”, según un informe de noticias que lo cita directamente y señala que previamente había iniciado una guerra en Irán en febrero. El reporte presenta sus comentarios sobre Cuba como parte de un patrón de movimientos agresivos en política exterior.
Un resumen institucional separado afirma que Trump planteó la idea de “tomar Cuba de alguna forma” un día antes de que las autoridades cubanas advirtieran públicamente contra cualquier agresión, y que ya había hablado de una “toma amistosa de Cuba” el mes anterior. Esos dos momentos muestran una escalada sostenida desde un escenario vagamente definido como “amistoso” hacia un lenguaje más directo sobre tomar la isla.
El 17 de marzo, Trump volvió a considerar “hacerse cargo” de Cuba mientras se profundizaba el apagón, diciendo que estaba considerando la acción como una posible respuesta humanitaria a la falla eléctrica y pidiendo “nuevas personas a cargo”, según un informe que describe sus comentarios como respuesta a preguntas sobre una crisis humanitaria en ciernes.
Campaña de presión establecida antes de que se cortara la luz
El apagón afectó a una isla ya bajo una presión estadounidense intensificada. El 29 de enero, Trump declaró una Emergencia Nacional para abordar “las amenazas a Estados Unidos por parte del Gobierno de Cuba”, de acuerdo con la Sección 1 de una acción presidencial que invocó formalmente poderes de emergencia. En ese documento el presidente escribió: “Como Presidente de los Estados Unidos, tengo el deber imperativo de proteger la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”.
Al día siguiente, una Orden Ejecutiva titulada “Addressing Threats to the United States by the Government of Cuba” entró en vigor a las 12:01 a. m. EST del 30 de enero, según la orden oficial. Esa directiva estableció medidas contra el Gobierno de Cuba y fijó el marco legal para pasos económicos y políticos posteriores.
La Orden Ejecutiva es uno de los primeros movimientos sobre Cuba listados en materiales de la administración que también hacen referencia a iniciativas relacionadas en sitios como trumpcard.gov y trumprx.gov, que se citan en la acción presidencial como parte del esfuerzo más amplio de Addressing Threats por parte de Estados Unidos hacia el Gobierno de Cuba. Estas referencias muestran cómo la política hacia Cuba se ha integrado en una herramienta más amplia de sanciones y medidas de emergencia.
En el frente diplomático, la Administración Trump dijo a funcionarios cubanos el 16 de marzo que el presidente Miguel Díaz‑Canel “tiene que irse” para que haya un progreso significativo en las negociaciones, según un relato detallado que dice que funcionarios de Estados Unidos transmitieron ese mensaje durante conversaciones sobre el alivio de tensiones. Ese informe describe la exigencia como reflejo del “deseo general” de Trump y su equipo de ver un cambio en la cima del gobierno cubano.
Fallo de la red, apretón petrolero y causas disputadas
Las autoridades cubanas han dado explicaciones diferentes sobre las raíces del apagón. Un informe institucional dice que Cuba declaró que un corte masivo fue causado por la falla de una gran central eléctrica combinada con déficits de generación, y que las cuadrillas luego repararon esa planta como parte de un esfuerzo más amplio para reconectar la red. Ese relato se centra en fallos técnicos e infraestructura envejecida.
Otra fuente argumenta que la red energética de Cuba colapsó en respuesta a un bloqueo petrolero de EE. UU., diciendo que el sistema falló el 17 de marzo en medio de restricciones cada vez más estrictas sobre los flujos de combustible. Ese informe cita entregas previas de un estimado de 35.000 barriles de petróleo por día desde Venezuela hacia Cuba antes del bloqueo, según un resumen que atribuye la cifra a la BBC y dice que esos suministros se han reducido drásticamente.
Sin embargo, un informe institucional separado dice que Cuba restableció la energía después de un apagón de 29 horas el 17 de marzo, describiendo la interrupción como de 29 horas y vinculándola con la misma falla de la red. La cronología en ese relato parece entrar en conflicto con la afirmación de que la red colapsó el 17 de marzo porque presenta esa fecha como el momento de la reconexión después de la crisis.
También hay referencias contradictorias a fallas anteriores. Un reporte dice que dos tercios de Cuba se quedaron sin energía el 4 de marzo debido a una falla masiva del sistema, mientras que la alerta de la Embajada en Cuba y otros informes institucionales describen un apagón en toda la isla el 16 de marzo y una desconexión completa a la 1:54 p. m. hora local. Tomadas en conjunto, las fuentes sugieren un patrón de apagones a gran escala repetidos más que un único evento aislado, pero la secuencia exacta y la causa principal siguen siendo disputadas según la evidencia disponible.
Reacción cubana e internacional
El presidente de Cuba respondió con dureza a las últimas declaraciones de Trump. El 17 de marzo advirtió que cualquier agresión contra la isla sería recibida con “resistencia inexpugnable”, según un informe que sitúa su declaración como respuesta directa a la charla de Trump sobre tomar Cuba. Esa fuente también señala que la semana anterior se habían reportado protestas en Cuba, sumando agitación interna a la presión externa.
Trump, por su parte, llamó a Cuba una “nación muy debilitada en este momento” en medio del colapso de la red, según un informe de noticias que lo cita usando esa frase al hablar del apagón. En ese mismo contexto volvió a presentar la idea de tomar Cuba como una forma de ayudar a un vecino en dificultades.
Rusia también intervino. Un reporte dice que funcionarios rusos respondieron después de que Trump dijo que planea “tomar” Cuba, describiendo sus comentarios sobre tener el “honor de tomar Cuba” como el desencadenante de la reacción de Moscú. Ese relato no proporciona detalles completos de la respuesta pero señala que cualquier movimiento sobre Cuba atraería el escrutinio de otras potencias importantes.
El Congreso responde con una medida sobre poderes de guerra
Dentro de Estados Unidos, la charla sobre la toma de Trump ya ha provocado un desafío institucional. Senadores demócratas presentaron una resolución de poderes de guerra en respuesta a su objetivo declarado de una toma de Cuba, según un relato institucional que describe la medida como un esfuerzo para limitar la acción militar unilateral. El informe dice que la resolución tiene la intención de forzar la aprobación del Congreso antes de cualquier uso de la fuerza vinculado al cambio de régimen en Cuba.
Esas mismas fuentes institucionales describen la presentación como una respuesta directa a los repetidos comentarios de Trump sobre tomar Cuba y al marco más amplio de Addressing Threats que ha enmarcado al Gobierno de Cuba como un riesgo para la seguridad nacional. La resolución señala que, aun cuando el Poder Ejecutivo expande los poderes de emergencia, el Congreso está reclamando su propia autoridad sobre decisiones que podrían llevar a la guerra.
La iniciativa sobre poderes de guerra llega junto con una mayor presión retórica. Otro informe institucional conecta a Trump y Rubio pidiendo nuevos líderes cubanos con el último apagón a nivel nacional, vinculando el empuje político por un cambio de liderazgo con la tensión humanitaria causada por el colapso de la red. Ese vínculo sugiere que los argumentos a favor del cambio de régimen se están enmarcando en torno a las penurias dentro de Cuba.
Por qué la charla de Trump sobre Cuba importa ahora
Los comentarios de Trump sobre tomar Cuba se desarrollan en un contexto de poderes de emergencia formales, una red en colapso y narrativas en competencia sobre si fallos técnicos o un apretón petrolero de EE. UU. tienen más responsabilidad en el apagón. Su sugerencia anterior de una “toma amistosa de Cuba” tras conversaciones que involucraron a Rubio y líderes cubanos, descrita en informes institucionales, se ha endurecido ahora en referencias repetidas a tener el “honor” de tomar la isla.
Al mismo tiempo, un relato institucional separado que cuenta directamente que Trump planteó la posibilidad de una “toma amistosa de Cuba” muestra cómo la idea ha pasado de un punto de conversación especulativo a una característica central de su respuesta a la