La sonda Parker Solar de la NASA ha atravesado nuevamente la corona del Sol, completando su 27.º acercamiento al astro y, una vez más, igualando sus propios récords de distancia y velocidad. La nave pasó a apenas 3.8 millones de millas de la superficie solar mientras se desplazaba a cientos de miles de millas por hora, según las actualizaciones de la misión, y volvió a emerger en buen estado tras operar de forma autónoma cerca del Sol. Esta repetición es importante porque ahora la sonda está muestreando la corona a una proximidad récord durante el pico del ciclo de actividad solar, lo que ofrece a los científicos una rara serie de pasadas comparables por un entorno fuertemente cargado.
Otra inmersión que iguala el récord en la corona
La NASA informa que la Parker Solar Probe completó su 27.º acercamiento al Sol el 11 de marzo de 2026, igualando la distancia récord de 3.8 millones de millas, o 6.2 millones de kilómetros, desde la superficie solar durante una ventana de encuentro solar que abarcó del 6 al 16 de marzo, según una actualización de la misión en el blog de Parker Solar Probe. Durante este periodo, los cuatro conjuntos de instrumentos científicos de la nave recopilaron datos desde el interior de la atmósfera solar, o corona, mientras la sonda operaba en gran parte de forma autónoma cerca del astro.
Se recibió un tono de baliza de la Parker Solar Probe el 14 de marzo después de esta fase autónoma, confirmando que la nave había sobrevivido a las condiciones intensas y funcionaba como se esperaba, según el mismo relato de la NASA sobre el encuentro. Ese simple señal tiene mucho en juego porque indica a los ingenieros que el escudo térmico, los instrumentos y los sistemas de guiado de la sonda han vuelto a soportar condiciones mucho más intensas que las que experimentan las naves cercanas a la Tierra.
Una serie de pasadas en la misma órbita extrema
El 27.º sobrevuelo forma parte de una secuencia deliberada de órbitas casi idénticas que empezó con una pasada que marcó récord el 24 de diciembre de 2024, cuando la Parker Solar Probe alcanzó su aproximación más cercana al Sol y luego transmitió un tono de baliza que confirmó que había sobrevivido y funcionaba con normalidad, según el resumen operativo de la NASA sobre ese perihelio. Esa pasada estableció la distancia que los encuentros posteriores “igualarían”, proporcionando a los científicos una línea base para comparar cómo se comporta la corona a la misma altitud en distintos momentos del ciclo solar.
La NASA describió más tarde ese histórico sobrevuelo de diciembre de 2024 como un hito para la heliosfísica y lo usó para explicar por qué entrar en la corona importa para la ciencia, señalando que volar por esta región ayuda a los investigadores a estudiar cómo se calienta la corona, dónde se origina el viento solar y cómo se aceleran las partículas energéticas, según una visión general de heliosfísica de la misión. Esas mismas preguntas enmarcan ahora cada pasada posterior que iguala el récord, incluido el 27.º encuentro, que muestrea la misma región del espacio mientras el Sol está en un estado más activo.
De la misión base a órbitas extendidas y de alto riesgo
El camino hacia esta serie extendida de pasadas cercanas se fijó durante la fase base de la misión. La NASA confirma que el 24.º acercamiento, el 19 de junio de 2025, igualó la distancia récord de 3.8 millones de millas, o 6.2 millones de kilómetros, y que ese encuentro fue el último en el plan de misión original, tras lo cual se esperaba que la nave permaneciera en esta órbita que iguala el récord, según una actualización sobre el 24.º acercamiento. Esa decisión convirtió efectivamente a la Parker Solar Probe en una visitante recurrente de las partes más profundas de la corona en lugar de un acto único.
A principios de 2025, la misión ya había demostrado que podía alcanzar repetidamente esta órbita extrema. La NASA informa que el 23.º acercamiento, el 22 de marzo de 2025, llegó a unos 3.8 millones de millas, o 6.1 millones de kilómetros, de la superficie solar a las 22:42 UTC (6:42 p.m. EDT), según el registro oficial de ese 23.º perihelio. Esa pasada demostró que la nave y su esquema de navegación podían ofrecer de forma fiable acercamientos repetidos a la misma altitud, preparando la serie que siguió.
Velocidades récord y zambullidas repetidas
Tras el final de la fase base, la Parker Solar Probe continuó alcanzando la misma órbita extrema. La NASA indica que el 25.º acercamiento, el 15 de septiembre de 2025, volvió a igualar la distancia récord de 3.8 millones de millas, o 6.2 millones de kilómetros, y repitió la velocidad récord de 430,000 mph, es decir 687,000 km/h, mientras los instrumentos recogían observaciones desde el interior de la corona, según una actualización de la misión sobre el 25.º sobrevuelo solar. Esa combinación de distancia y velocidad se ha convertido en la referencia para las inmersiones más profundas de la misión.
El patrón continuó con el 26.º acercamiento. La NASA informa que la Parker Solar Probe completó su 26.º paso cercano el 13 de diciembre de 2025, de nuevo dentro de la atmósfera solar, o corona, a la misma distancia récord de 3.8 millones de millas, o 6.2 millones de kilómetros, y a la velocidad récord de 430,000 mph, o 687,000 km/h, según el resumen oficial del 26.º acercamiento más cercano. El mismo informe señala que la transmisión de datos científicos de ese encuentro se programó para comenzar el 15 de enero de 2026, lo que estableció el ritmo para convertir estas pasadas extremas en conjuntos de datos utilizables.
Dentro de la corona durante el máximo solar
El rendimiento científico del 27.º paso depende en gran medida del momento en que se produjo. La NASA y la NOAA han declarado que el Sol ha alcanzado la fase máxima de su ciclo solar de aproximadamente 11 años y que la estrella está en una fase activa durante los encuentros de la Parker Solar Probe en el periodo 2024-2026, según una explicación oficial sobre el máximo solar. Eso significa que cada órbita que iguala el récord muestrea la corona mientras produce más fulguraciones, erupciones y campos magnéticos perturbados que en años más tranquilos.
Este contexto condiciona la interpretación que los científicos hacen de las mediciones de la sonda. Durante la pasada récord del 24 de diciembre de 2024, las imágenes del Wide-field Imager for Solar Probe, o WISPR, captaron material del viento solar realizando una «U» después de una eyección de masa coronal, un comportamiento en el que el material y los campos magnéticos solares se doblaron de nuevo hacia el Sol, según un artículo de la misión sobre el comportamiento de la «U» del viento solar. Ese tipo de observación muestra lo compleja que se vuelve la corona cuando las erupciones interactúan con el viento solar de fondo, y eventos similares durante el 27.º paso podrían revelar cómo evolucionan esas estructuras cerca del máximo solar.
Qué están midiendo los instrumentos
La misión está diseñada para convertir estas pasadas cercanas en mediciones detalladas de la atmósfera del Sol. El archivo de datos de la NASA describe cuatro conjuntos principales de instrumentos in situ en la Parker Solar Probe llamados FIELDS, SWEAP, ISOIS y WISPR, que en conjunto capturan campos magnéticos, plasma del viento solar, partículas energéticas e imágenes en luz visible, según la documentación SPDF para los conjuntos de datos de PSP. Estos instrumentos operaron durante el 27.º encuentro tal como lo hicieron en pasadas anteriores, construyendo una serie temporal de condiciones a la misma distancia del Sol.
Para ayudar a los investigadores a relacionar estas mediciones con la posición de la nave, la NASA ha publicado un conjunto de datos combinado de la Parker Solar Probe que reúne lecturas de campo magnético, datos de plasma del viento solar y la efemérides de la nave con cadencia horaria, y ha asignado a este conjunto de datos un DOI para que pueda ser citado en trabajos científicos, según la descripción del conjunto de datos horario combinado de PSP. Esa estructura permite a los científicos comparar, por ejemplo, cómo cambiaron los campos magnéticos en la corona entre los encuentros 23.º y 27.º controlando la distancia y la geometría orbital.
Ingeniería que hace posibles las pasadas repetidas
Los viajes repetidos a la corona solo son posibles porque la nave puede soportar el calor del Sol. El Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, que construyó y opera la Parker Solar Probe, señala que la nave y sus instrumentos están protegidos de la intensa radiación solar por un escudo compuesto de fibra de carbono de 4.5 pulgadas de grosor, o 11.43 centímetros, que mantiene el cuerpo de la sonda a temperaturas comparables a las que hay cerca de la Tierra, según una descripción técnica del escudo térmico de Parker Solar Probe. Cada vez que la sonda se zambulle hasta 3.8 millones de millas, ese escudo se enfrenta a condiciones mucho más calientes de las que ha soportado cualquier misión solar anterior, y el éxito del 27.º paso sugiere que el diseño está resistiendo el estrés repetido.
Las actualizaciones de la misión desde Johns Hopkins también enfatizan que el 26.º acercamiento tuvo lugar dentro de la atmósfera solar, o corona, reafirmando que no se trata de un paso rasante sino de una verdadera inmersión en la atmósfera externa, según un resumen del 26.º acercamiento más cercano. El 27.º encuentro siguió el mismo patrón orbital, por lo que el desafío de ingeniería sigue siendo el mismo: mantener los instrumentos fríos y estables mientras el entorno exterior se intensifica con el máximo solar.